Ellos no comprenden, Madre,
ellos no te han visto
sangrar como nosotros
ellos no vieron los buitres
sacarte los ojos
los perros
desgarrarte
ellos no oyeron tus gritos de angustia, Madre
Él nunca pudo entender mi ira
porque no te vio retorcerte
en la montaña
no te vio las manos quebradas
los labios rotos
el vientre hinchado de moretones
la vulva reventada
Él no te ha visto nunca, Madre,
él sólo tiene ojos para sí mismo
los edificios altos
y la corbata del domingo
No podía entenderme el alma hecha pedazos
porque no ha visto tus ojos desterrados
perdidos en el aire
ávidos de color
Él no ha limpiado tus manos desgarradas
No sabe el significado de un pañuelo blanco
o una canción lejana
o los colores de tu falda
Él no conoce el terror del silencio
La sensación helada de la sangre de los otros
sus gestos
sus gritos
sus cuerpos carcomidos en los escombros
sus cuerpos
tirados uno sobre otro
bañados de gasolina
Nunca olió la carne humana ardiendo
los peces en el aire
Él no conoce el amor
Amanda Castro
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